Carlos Guido Obregón (*)
El campo espera para el futuro un escenario de diálogo y construcción conjunta entre el sector privado y el público porque está claramente demostrado que de nada sirvió una actitud negada para imponer conceptos o ideas que terminaron generando conflictos que no conducen a nada y terminan disgregando.
Un sector de la importancia tributaria de la agroindustria debiera tener otro nivel de interlocución al menos por la relevancia que tiene en la estrategia socioeconómica del país.
Las cotizaciones de los principales productos agrícolas mantienen la curva descendente desde el inicio de 2010 y no se vislumbra en el corto plazo algún factor que pueda ponerle algún freno a este comportamiento y si bien se dispone de una banda aceptable para la zona núcleo, es de rentabilidad límite para regiones como el NEA y el NOA.
El efecto competitivo que alguna vez dio la devaluación se diluyó por la puja sectorial de aumento de los precios relativos, agroquímicos, combustibles, energía, gas, costos de seguros, etc.
Las producciones regionales como la nuestra, tienen una estructura de costos muy compleja, con la participación de múltiples componentes, lo que las caracteriza por su equilibrio económico muy sensible y al mismo tiempo, son las que generan el 70% del trabajo agrario del país, con escenarios de limitaciones en infraestructura en zonas como la del NEA.
Trigo: un caso
emblemático
Cuando subrayamos la necesidad de establecer un escenario de diálogo y construcción hacemos referencia también a reglas claras en la comercialización de los productos. El trigo surge como un caso emblemático; pese a las promesas realizadas y los compromisos asumidos, todavía no se han registrado compras del cereal al precio FAS teórico oficial por parte de las compañías del sector molinero según fuentes del mercado; la actividad es prácticamente nula, es muy poco lo que se mueve con la participación de algunos molinos que requieren estándares de calidad y de acuerdo con estimaciones de corredores y agentes de bolsa la realidad es que no hay mercado y es muy difícil que comience a actuar y se sigue esperando a la demanda si bien se había anunciado que los molinos podrían haber comprado en los últimos días grandes cantidades de trigo a partir de un crédito a tasa subsidiada del Banco de la Nación por un monto del orden de los 630 millones de pesos.
Cuando las herramientas de futuros funcionaban el productor preveía bastante antes de la cosecha qué volumen iba a vender de la recolección para liquidar de inmediato con esos valores sus obligaciones, sin embargo, un mercado después de pasar un período de concentración como el actual debe atravesar severas dificultades.
Y los nubarrones de nuevas tormentas políticas comienzan a aparecer; representantes de la comisión de enlace advirtieron que si no aparecen las compras de trigo al precio oficial podrían iniciar manifestaciones en todo el país, según el vicepresidente de FAA, Julio Currás, “cansados de anuncios que no se cumplen, y reuniones mediáticas que no aportan nada” y se adelantó la posibilidad de que se inicie una protesta antes del mes de marzo.
La selección de quienes podrán comercializar el cereal a precio internacional (descontadas retenciones y gastos) hasta 800 toneladas está ahora en manos del polémico secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, pero en Federación Agraria estiman que “no se permitirá una segmentación” que impida una “comercialización universal y transparente”.
En tanto, el último panorama agrícola que se ofrece semanalmente desde la Bolsa de Cereales pronosticaba una cosecha record de soja que podría tocar los 52 millones de toneladas con una superficie de 19 millones de hectáreas mientras la cosecha de maíz mejoraría y se ubicaría en 18,4 millones de toneladas.
El panorama desde el sector oficial difiere de lo que anticipa el de la producción de tal manera que el titular de la cartera económica Amado Boudou al tiempo que señala que el gobierno nacional está trabajando para que los precios “no se salgan de madre” se mostró confiado frente a la liquidación de los granos de la cosecha agrícola en el próximo mes, pronosticó una lluvia de dólares y descartó sobresaltos con el dólar.
Ahora, carne de cerdo
Si algo verdaderamente sorprendió en la última semana fue la inusual promoción que la presidenta Cristina Kirchner realizó de la producción porcina al alabar las virtudes de la carne de cerdo para mejorar la actividad sexual. Rápidamente desde los medios de comunicación se salió a profundizar en todas las fuentes al alcance para confirmar si verdaderamente las virtudes afrodisíacas atribuidas tenían algún respaldo científico o se trataba de una simple ocurrencia del momento.
Pero la cosa no terminó allí y tal vez sin proponérselo la presidenta le dio un importante apoyo a un sector de la producción agropecuaria quizás en desventaja y aprovechó la visita a una planta avícola para rescatar las bondades de la carne de ave señalando que los pollos también tienen sus virtudes que quizás no sean afrodisíacas pero adelgazan y “a lo mejor comer pollos nos hace volar pero con cosas buenas” mandándole un directo al corazón a los fondos buitre.
El secretario general de la CGT, Hugo Moyano, siempre tan dispuesto, mostró con humor su acatamiento al consejo de la mandataria respecto a las virtudes de comer carne de cerdo para mejorar la vida sexual y afirmó que a partir de ahora comenzarían a desayunar con lechón.
Todas estas alusiones para incentivar el consumo de carne de cerdo y de pollo se producen en momentos en que los precios de la carne vacuna tuvieron aumentos de hasta un 20% en el último mes por la fuerte caída en la oferta de animales ya advertida con mucha anticipación. Los expertos aseguran que por el impacto de las políticas oficiales sobre el mercado de hacienda el consumo de carne roja se reducirá de 70 a 60 kilos anuales por habitante.
En tanto, el Secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno continuó generando polémica en torno a la suspendida distribución de la Cuota Hilton 2009/10 que él estableció dejando de lado al Ministro de Agricultura. Julián Domínguez, cerrando nuevamente las exportaciones de carne de la mayor parte de los frigoríficos locales y advirtió que no liberará las exportaciones hasta que no tenga garantizado el abastecimiento interno y los acuerdos de precios.
En consecuencia, no caben dudas de que es necesario para un futuro inmediato un escenario de dialogo y construcción conjunta entre el sector privado y el público sin pretender asumir actitudes de imponer conceptos o ideas que terminan generando conflictos.
(*) Publicado en Norte
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